Opinión
Gestión nacional y gestión provincial, un divorcio conflictivo
Finalmente el gobierno nacional decidió adelantarle solo 1.000 millones de pesos a la Provincia de Buenos Aires de los 2.200 millones solicitados.
Esto no sólo fue insuficiente, sino que fue acompañado de una sugerencia de buena administración por parte de Hernán Lorenzino y un anuncio de pago del aguinaldo en 4 cuotas, con los paros correspondientes.
El problema de siempre de la Provincia
Los ingresos de la provincia de Buenos Aires se dividen en aquellos que provienen de la coparticipación, es decir aquellos que le envía la Nación, y los de recaudación propia. La proporción es un 42% de los ingresos tributarios totales de origen nacional y el 58% de origen provincial.
El porcentaje que ingresa de coparticipación es bajo en promedio comparado con otras provincias y esto se debe, principalmente, a que la Ley de Coparticipación establece que sólo le corresponde a la Provincia de Buenos Aires un 21% del total recaudado cuando representa un 37% del PBI.
Esto hace que su déficit sea crónico. No puede ser sustentable el equilibrio financiero provincial con el actual esquema de distribución de los recursos nacionales. De hecho, consciente de esa restricción, Duhalde en su momento negoció con Menem el Fondo del Conurbano Bonaerense para compensar ese bache fiscal.
El problema de Scioli es que no negoció nada para ser Gobernador dada su debilidad relativa, y hasta ahora no tuvo problemas de pago porque la Argentina creció mucho en estos años, junto con la inflación. Sin embargo, ante el primer traspié de la actividad económica ya no puede cumplir sus compromisos, y peor aún, cada vez los va a poder cumplir menos. Pero ¿por qué tan rápido el deterioro fiscal?
Lo que pasó en estos últimos 3 meses es que la mala gestión nacional volvió a generar un agujero fiscal en las provincias.
Cerrar las importaciones sacrificando las provincias
Cuando se miran los números de la recaudación nacional, pueden observarse rápidamente dos cosas: la primera es que la recaudación de los impuestos coparticipables (IVA, Ganancias) están creciendo por debajo de la recaudación promedio. Y si se mira específicamente Ganancias, sólo creció un 6% en mayo 2012 comparado contra mayo 2011.
La causa de la caída se puede observar en la recaudación de Ganancias e IVA. Estos impuestos dividen su recaudación en DGI (es decir lo que recauda la Dirección General Impositiva), que representa las ventas en el mercado interno, y la DGA (Dirección General de Aduanas), que es lo que se recauda por importaciones. En el siguiente cuadro se observa cuánto recaudó cada impuesto en los primeros cinco meses del 2012 y cuánto variaron respecto al mismo período del año 2011.
Tal como se ve claramente, mientras Ganancias DGI e IVA DGI suben 20% y 36,6% respectivamente, los que corresponden a DGA bajan ambos más de un 6%. Por lo tanto, la recaudación de ambos sólo se incrementa un 19 y un 22%, muy por debajo del 33% del año pasado y el 26% acumulado de la recaudación total de este año.
Es decir que la menor recaudación tiene como principal origen el cierre abrupto de las importaciones que llevó a que Aduana recaudara menos de Ganancias y de IVA y -por lo tanto- hubiera menos recursos para todas las provincias.
Cuando se decidió cerrar las importaciones, debió haberse tenido en cuenta el enorme impacto fiscal en la coparticipación que esto representaría. Piensen ustedes que la recaudación por coparticipación crecía al 33/35% anual el año anterior y en abril y mayo sólo creció al 17/18%.
Esta abrupta caída no puede ser compensada por la recaudación provincial, y en la medida que las restricciones a las importaciones continúen, seguirá cayendo la recaudación.
Para bailar el tango se necesitan dos
Por lo tanto, lo que sucede en la provincia de Buenos Aires es principalmente un problema de descoordinación de las políticas entre ambos ejecutivos. El gobierno nacional debería pensar que si a la provincia le va mal, también le va mal al ¡gobierno nacional!
La mayoría de la gente tenía una percepción de que la situación económica se está deteriorando, y el hecho de que la principal provincia pague el aguinaldo en cuotas confirma que las cosas no están bien. Ese temor se sentirá en el consumo y –principalmente- en la inversión.
El costo económico en expectativas y en paros que va a ocasionar el no pago del aguinaldo en tiempo y forma, va a exceder largamente los 1.200 millones faltantes.
En tiempos de bonanza las peleas son llevaderas, pero en tiempo de restricciones, las peleas sólo generan más problemas.
En el tango, los bailarines coordinan bien o se tropiezan a cada rato.
Lunes, 02 de julio de 2012 |