Opiniòn
La muerte de Evita bajo la mirada femenina
 A 60 años de la partida de la política argentina, la escritora Lilia Lardone recopila el testimonio de 15 mujeres de distintas ideologías y clases sociales que vivieron en esa época.
“Son las 20:25, hora en que Eva Perón ha entrado en la inmortalidad”. El mensaje fue pasado en la radio, reproducido en las salas de cines de la época y recordado por miles de argentinos a lo largo de los años.
Este jueves se cumple el 60º aniversario de la muerte de Evita, de ese 26 de julio de 1952. En una suerte de homenaje, la escritora Lilia Lardone publicó el libro 20.25. Quince mujeres hablan de Eva Perón, editado por Sudamericana. Como promete el título, se trata de testimonios sobre los años peronistas en el país.
Todo surge del recuerdo de su propia infancia, cuando la película que estaba viendo en el cine de su pueblito de Córdoba fue abruptamente interrumpida para dar la noticia. La gente salió a la calle; algunas personas lloraban.
Por mucho tiempo, pensó y repensó la idea en su cabeza hasta que se decidió a escribir el libro. Con el fallecimiento de Evita como disparador, se propuso recopilar las impresiones de una generación. De la mano de Yaraví Durán, entrevistó a mujeres de distintas clases sociales y diferentes ideologías.
El resultado: relatos de cómo cada una de vivió y sintió ese momento. Los calificativos de quien fue la esposa de Juan Domingo Perón abarcan un amplio rango. Militante, abanderada de los humildes, madre de todos los argentinos, resentida, prostituta.
Pero Lardone va más allá y recupera también cómo varían las percepciones de esa época según la mirada de quién lo cuente. Así, por ejemplo, la ex militante peronista Adela Rodas evoca sus orígenes humildes y revela cómo el peronismo fue para su familia “una verdadera revolución”, “como si hubiera aparecido un hada madrina a convertir el país”.
La ex secretaria de la Unión Obrera Metarlúrgica, Alcira Villegas de Albornoz, por su parte, cuenta que estaba en una gala de compromiso cuando se dio a conocer la muerte de Evita, “y enmudeció la fiesta”. “Ella se agotó porque era una máquina de hacer cosas”, dice en el libro.
Entre las posturas en contra del movimiento peronista que la escritora incluye en las páginas de su libro, se destaca Berta Feiguin de Ferrari, docente, ex afiliada al Partido Comunista e integrante de las filas del radicalismo.
“A mí que no me hablen de la democracia peronista”, enfatiza, y señala que a su marido le quisieron quitar el título de abogado por no hacer luto tras el deceso de la primera dama. “De joven no la quise, estuve en contra de Eva”, manifiesta otra docente, Helvecia Scamara de Gianola.
Cada uno de los capítulos es una historia distinta, una visión diferente de la misma mujer y una interpretación disímil de aquellos años de Argentina. Los 15 relatos llevan el sello femenino como nexo conector. No se debe olvidar que durante la primera presidencia de Perón, ellas lograron votar por primera vez.
Jueves, 26 de julio de 2012 |