Ante la segunda era Trump, una nueva hoja de ruta
La dictadura de Maduro se encamina a incumplir el mandato popular luego del fraude del 28 de julio. La entrante administración tendrá un desafío renovado. La visión de Brian Fonseca, director del Jack D. Gordon Institute for Public Policy de la Florida International University
Donald Trump asumirá la presidencia de los Estados Unidos el próximo 20 de enero. Apenas diez días antes, otra asunción aunará la atención regional y de gran parte del mundo. Será la que debería protagonizar Edmundo González Urrutia en Caracas, Venezuela. Sin embargo, el escenario estará tomado, seguramente, por el dictador Nicolás Maduro quien se apresta a extender su reinado.
Pero antes de estas dos puestas en marcha, lo que sí ya se inició es el debate alrededor de cómo debería afrontar la próxima administración Trump sus relaciones con el régimen chavista en esta nueva era: ¿Ejercer más presión? ¿Emitir nuevas y más severas sanciones? ¿Promover un mayor aislamiento internacional? ¿Creer en las promesas que se sellan en una mesa de acuerdo internacional como hasta ahora? Esos análisis y especulaciones crecen a medida que se acerca enero y Marco Rubio, un conocedor como pocos de la realidad de América Latina y sus dictaduras, se encargue de la Secretaría de Estado, función que lo convertirá en uno de los hombres con mayor influencia en la Casa Blanca.
Ante ese panorama, Brian Fonseca -director del Jack D. Gordon Institute de la Florida International University- publicó un detallado paper en el cual traza una posible -y original- línea de acción que podría ejecutar la próxima diplomacia de los Estados Unidos para lograr un verdadero cambio a largo plazo en Venezuela. Nada podría ser inmediato dadas las actuales condiciones.
Titulado “Participación estratégica en Venezuela: Impulsando los intereses de Estados Unidos en el marco de una agenda America-First”, Fonseca se centra en la posibilidad de que Trump promueva un nuevo enfoque hacia el chavismo alejado de la “presión máxima” que, asegura, hasta el momento no dio el resultado esperado. “El principal desafío reside en la falta de influencia significativa de Estados Unidos sobre la trayectoria de Venezuela, agravada por la ausencia de actores estatales y no estatales influyentes sobre el terreno”, señala el académico.







































