Alejandro Otero

Fotografiar el incendio: entre el dolor, el compromiso y la urgencia de prevenir

 El Hoyo atraviesa horas críticas por los incendios forestales que afectan la zona de Cerro Pirque, a unos 10 kilómetros del casco urbano. Alejandro Otero, fotógrafo y realizador audiovisual, recorrió el área y relató ante Cadena de Radios la gravedad de una situación que, según advierte, era previsible.

“Venimos de un invierno muy seco, con pocas nevadas. Esta es una región donde los veranos son naturalmente secos y con pocas lluvias, algo que históricamente se compensaba con el agua acumulada en invierno y la nieve. Pero eso ya no ocurre. No hay humedad y esas condiciones, sumadas a dos años de sequía, generan un escenario ideal para los incendios”, explicó Otero.

El foco se desarrolla en un área que ya había sufrido un incendio de gran magnitud hace 15 años. “Por falta de prevención crecieron pinos, que no son especies nativas. Los pinos proliferaron, son altamente inflamables y, además, donde crecen no permiten que se desarrollen los árboles autóctonos. Veíamos esos renovales de pino y, lamentablemente, sabíamos que algo así podía pasar”.

Según indicó, el inicio del incendio habría sido intencional. Una vez iniciado, el fuego avanzó con extrema rapidez, impulsado por fuertes vientos. “Hay alrededor de 300 brigadistas trabajando en el Cerro Pirque, que es un cerro muy alto. El viento fue determinante: la columna de humo llegó hasta Allen y parecía una erupción volcánica”.

Hasta el momento se registran al menos 10 viviendas afectadas, todas en zonas rurales. “El Hoyo es un pueblo chico, de unos 6 mil habitantes. El impacto es enorme”, señaló.

Otero destacó el trabajo de los brigadistas y de los bomberos voluntarios de la zona. “Hacen un trabajo inmenso para salvar lo que se puede, pero es una lucha muy desigual. Hay una característica que antes no se daba con tanta fuerza y que se llama ‘interfase’: el fuego ya no quema solo el bosque, avanza directamente sobre las casas de la gente, además de destruir bosques nativos”.

La situación llegó a ser extrema. “Ayer la nube de humo no nos dejaba ver a más de cinco metros”, relató. La provincia dispuso medios aéreos desde el inicio del incendio, lo que permitió frenar parcialmente el avance. Se espera además que pueda operar un avión hidrante proveniente de Salta, cuando las condiciones climáticas lo permitan. Los pronósticos anuncian posibles lluvias para la próxima semana, aunque el factor clave es la ausencia de viento fuerte. “El fuego se puede contener, pero apagarlo definitivamente solo lo hace la lluvia”, remarcó.

Desde lo personal, Otero contó cómo vive la cobertura de estos hechos. “Los primeros incendios no los pude cubrir, me daba mucha pena. En este tampoco me metí demasiado. Soy fotógrafo desde los 15 años y en los últimos años decidí comprometerme un poco más con el periodismo”. Junto a colegas de Tiempo Argentino cubrió otros incendios en la región. “Fuimos a la zona del Pullen y lo que deja el fuego es devastador: no queda nada, lo destruye todo”.

También advirtió que la problemática se repite en distintos puntos de la Patagonia. “En el Parque Nacional Los Alerces el incendio comenzó por la caída de un rayo y todavía sigue activo, con una gran expansión en la zona del Lago Menéndez. Es un área vedada al tránsito humano para su protección, lo que hace aún más difícil combatir el fuego. Algo similar ocurrió en Bariloche hace dos años, también por un rayo, en una zona de muy difícil acceso”.

Finalmente, Otero fue contundente: “Para mí todo se resume en una sola cosa: invertir en prevención. Los recortes presupuestarios en el manejo del fuego y en Parques Nacionales se sienten. Se redujeron brigadistas, falta equipamiento y recursos básicos. Esa falta de inversión hoy se paga con territorios arrasados y comunidades en riesgo”.

R:Clara González.

Titulo: Entrevista
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